Trufas de chocolate negro

trufaschoco1

El chocolate es un ingrediente que gusta a prácticamente todos. De hecho, yo tengo la teoría de que cuando alguien me dice “no me gusta el chocolate“, es que no es de fiar al 100% y algo esconde 😉 . No sólo es delicioso, adictivo, y permite multitud de combinaciones, si no que consumido de forma moderada (que os veo venir…) tiene innumerables beneficios para nuestro organismo, en especial, cuanto más negro sea (ya que habitualmente suele ser más puro y llevar menos aditivos).

  • Es una rica fuente de antioxidantes, lo que nos ayuda a combatir los efectos del envejecimiento en nuestro cuerpo.
  • Nuestro cerebro libera endorfinas al comerlo, también llamada “hormona de la felicidad”, que es la misma que segregamos cuando hacemos deporte, por ejemplo.
  • Es un estupendo vasodilatador, lo que mejora tanto nuestra salud cardiovascular como la hipertensión, reduce el riesgo de infartos, y mejora el flujo de sangre al cerebro, lo que estudios recientes demuestran que tiene incidencia directa en enfermedades como el Alzheimer.
  • Así mismo, ayuda a la circulación de sangre en los capilares finos de la piel, mejorando nuestro cutis.
  • Nos aporta minerales esenciales como son el cobre, el magnesio, el calcio, el hierro y el potasio.
  • Y finalmente para terminar con esta breve lista (podría hacerla mucho más larga), como os contamos hace pocos días en un S5M, se ha descubierto recientemente que podría mejorar nuestras funciones cognitivas, lo que nos ayuda por ejemplo en épocas de exámenes.

Y si además de todo eso, os digo que esta receta es insultantemente fácil de hacer, ¿que? Y si además de ser fácil, os digo que si tenéis peques en casa, ¿los podéis poner a hacerla con vosotros o incluso tenerlos entretenidos un buen rato haciéndola “solos”? Por todo ello, esta es una receta que siempre acude a mi mente cuando quiero hacer algo para las visitas o voy a casa de alguien y les quiero llevar un detalle. Los ingredientes son los siguientes;

  • 100 gramos de cacao puro en polvo
  • 150-160 gramos de crema de cacao
  • 100 gramos de yogur

Primero, respecto al cacao. Yo usé el de la marca Valor, es cacao puro, lo que significa que el sabor de las trufas será de chocolate negro, pese a los otros ingredientes. Debéis tenerlo en cuenta si no os convence demasiado ese sabor tan fuerte, y si acudís a alguna chocolatería de calidad, os venderán cacao en polvo de varios tipos que podréis usar igual, siempre y cuando el formato no cambie y sea en polvo.

Segundo, respecto a la crema de cacao tipo Nocilla. Cuando comentas que has usado este alimento, inevitablemente aparecen representates de las dos “facciones”, los ProNocilla y los ProNutella. No voy a posicionarme (soy diabético, el poco chocolate que pueda comer bienvenido sea, ¡pejigueros! 😛 ), pero si es cierto que ambas tienen sabores distintos, y por tanto, si queréis jugar con ello, debéis ser conscientes a la hora de comprar los ingredientes para elaborar la receta.

Y en tercer y último lugar, el yogur. Yo usé yogur desnatado de la marca Hacendado. Lo especifico porque si lo habéis probado alguna vez, sabréis que tiene una textura casi líquida, lo que nos ayuda luego a trabajar la masa resultante. Además, al ser desnatado, también provoca que el cómputo total calórico se vea reducido, algo que nunca está de más. Hay muchas opciones y marcas de yogur desnatado en el mercado, sólo tened en cuenta que si por ejemplo usaseis un yogur más “normal”, su espesor afectaría a la masa.

Una vez tenemos todos los ingredientes, los juntamos todos en un recipiente amplio de cristal, y a pringarse las manos. Se trata de conseguir una masa uniforme, que ya veréis que queda un tanto seca. Si lo preferís, podéis pasar unos segundos la Nocilla/Nutella (pongo las dos que os conozco…) por el microondas y que se deshaga, hará la masa mucho más trabajable.

Una vez tengamos esa masa, solamente queda hacer las trufas, y en este punto especialmente es donde os decía que podéis involucrar a los más pequeños de la casa. Se trata de ir cogiendo pedacitos de masa, hacer bolas con las manos que queden bien compactas, ir dejándolas en una bandeja, y cuando se termine, depositar esa bandeja con todas las trufas en la nevera al menos un par de horas. ¡Os dije que era fácil!

Como siempre, si le hacéis modificaciones a la receta espero que las compartáis con nosotros en los comentarios. Así a bote pronto se me ocurre por ejemplo picar frutos secos bien pequeños y añadirlos (nueces, avellanas, almendras, pistachos), añadir fideos de chocolate para que el resultado final tenga ese puntito crujiente (eso ya o he hecho y queda muy rico), unas gotas de aceites esenciales (de los que hablaremos más adelante) a la masa para darle sabor (la menta o la naranja suelen combinar genial con el chocolate), o incluso ralladura de alguna fruta.

¡Hay tantas posibilidades que me podría pasar el día haciendo trufas!

¿Te ha gustado? ¡Compártelo!

Deja un comentario