Cuenta calorías, no cuentos

Antes de empezar con mi primer artículo propiamente dicho con consejos sobre vida sana, alimentación y demás, me gustaría hacer una pequeña aclaración. Todo lo que leeréis aquí sobre estos temas son consejos que he seguido yo en mis propias carnes y que, desde mi experiencia como entrenador y diabético, creo que son los más adecuados para seguir un estilo de vida saludable.

La proliferación en los últimos años de todo tipo de dietas ofrece tantas posibilidades como riesgos, y aunque no demonizo a las demás opciones a priori, muchas de ellas se basan en prometer resultados increíbles en muy poco tiempo y/o en bases supuestamente científicas para dar validez a sus argumentos, eso cuando no ataca a las otras opciones. Me temo que los milagros no existen, y que los cambios de la noche a la mañana, tampoco.

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Cuando decidí darle un giro de 180º a mi estilo de vida me decidí por lo que comúnmente se conoce como “contar calorías”, porque es lo que me ofrecía más garantías y me parecía el método más sensato. La base, explicada de forma muy simple, es ser consciente de lo que comes (calorías ingeridas) para intentar que sea menos que lo que quemas (calorías consumidas). Eso crea en nuestro cuerpo lo que se conoce como un déficit calórico, y cuando eso se produce, nuestro cuerpo, que necesita una serie de calorías para funcionar cada día, tirará de lo que tenemos almacenado en el cuerpo, y perderemos peso.

Esto es una forma muy simplificada de explicar lo que toda la vida se ha conocido como “somos lo que comemos“. Buscad información en internet sobre ponerse en forma o perder peso. En todo lo que leáis (si está escrito con seriedad, claro), veréis como uno de los primeros apartados, si no el más importante, es vigilar lo que comemos. ¿Os cuento un secreto? Mis primeros diez kilos los perdí solamente cambiando mi forma de comer, porque en ese momento estaba de baja y no podía hacer ejercicio.

Obviamente, no es el único método ni la única “dieta” que existe. La Paleo Dieta (de la que prometo hablar más adelante), dietas bajas en carbohidratos, dietas de nombres varios que obtienen fama efímera… pero si buscáis información en internet sobre este tipo de estilo de vida, dudo que encontréis ninguna que diga claramente “contar calorías no funciona. El argumento esgrimido en todas las críticas contra esta opción es “contar calorías es aburrido, come tanto como quieras sin tener que pesar nada, sigue esta dieta más fácil que pesar todo el día lo que comes“. De nuevo, como os decía antes, incluso muchos de los que escriben sobre métodos para perder peso y definir nuestra figura usan la triquiñuela de lo fácil y rápido. Y lamento deciros que en esta vida, nada de lo que vale la pena sucede de la noche a la mañana o se consigue sin esfuerzo.

Vale, muy bien, me has convencido, voy a probarlo. ¿Cómo lo hago? 

Más fácil de lo que parece. Desde el primer momento, yo he usado una aplicación de las muchas que hay en el mercado para llevar un control de lo que como, un “diario de comidas”. Te creas un perfil, defines tus objetivos, el programa te da un número de calorías al día para consumir en base a esos objetivos, y simplemente necesitas registrar lo que comes cada día intentando cumplirlos. Si, hay que pesar la comida. Si, es un coñazo. Pero si, funciona. Como he dicho antes, los milagros y las soluciones rápidas no existen. Por cierto, para mi, la mejor aplicación a día de hoy es MyFitnessPal, tenéis versión para teléfonos, tablets y web, está en español, y hace unos meses la adquirió la marca de ropa deportiva Under Armour, lo que asegura un buen soporte y una buena comunidad detrás.

Ya os aviso que si lo hacéis con un poco de rigor y os dedicáis a vigilar las calorías cuando vayáis a la compra (si, yo soy de esos chiflados que se mira las etiquetas, lo confieso ?), se os abrirá ante los ojos un mundo nuevo, y no sólo comeréis mejor si no que os daréis cuenta de que habitualmente la información que nos llega sobre la comida es mala, está manipulada, o incompleta. ¿Qué cara se os queda por ejemplo si os digo que la mayoría de cereales “light” del mercado llevan en ocasiones más calorías, más azúcar y más grasas “de las malas”, que los copos de maíz clásicos y simples? Y ese es un ejemplo de otros tantos.

Seguramente, en parte por culpa de toda la información con la que somos bombardeados día a día, tendréis muchas dudas sobre este método u otros. Evidentemente, y pese a mi formación, yo he tenido dudas (y aún las tengo) que he podido plantear a amigos y conocidos del sector (como mi entrenador personal, que ha sido de una gran ayuda). Cuando os aparezcan, estoy aquí para intentar solventarlas de la mejor forma posible, así que no lo dudéis, tenéis los comentarios de esta web (genial para que otros y otras lo lean y solucionen sus propias dudas) o nuestro correo willy@cookeateasy.com y os atenderé encantado.

Sacadle el polvo a la báscula y a contar calorías, ¡pero no cuentos!

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