El Cheat Meal o comida trampa

Big hamburger, French fries and vegetables

En mi anterior artículo sobre las estrategias para que llevar un estilo de vida saludable fuese más fácil, lo temrinaba hablando de la razón científica por la cual no sólo es necesario tener un día de “descanso” de la dieta, si no que además es bueno para nuestro cuerpo. Hoy os explicaré eso a través de un concepto, el Cheat Meal.

Cuando se sigue una dieta hipocalórica de forma estricta, los resultados son reales, y se pierde peso. Una vez más, os recuerdo que lo que cuento aquí son todo consejos que me he aplicado a mi mismo, y mis 35 kilos menos atestiguan que estos funcionan. Sin embargo, si la seguimos (repito, y es importante, de forma estricta) durante un tiempo (yo estuve más de un año antes de empezar a implantar este “truquito”), el metabolismo cree que nuestra baja ingesta calórica se debe a una época de carencia y baja su ritmo de forma automática para consumir menos y preservar de alguna forma nuestro organismo.

Para evitar eso, que nuestro metabolismo siga activo, y sigamos perdiendo peso (no sólo eso, también se usa para ganar volumen e hipertrofiar, pero en mi caso no fue lo que buscaba), en el mundo de la nutrición se inventó lo que se conoce como Cheat Meal (CM de ahora en adelante) o “comida trampa”. Básicamente se trata de que en una comida a la semana (se recomienda el almuerzo, por eso de las digestiones pesadas de noche, aunque no es imprescindible), comamos lo que nos apetezca sin tener en cuenta las calorías consumidas, e incluso se nos invita a consumir tantas calorías como podamos. Eso provoca que nuestro metabolismo se de cuenta de que la época de carencia no es tal, y que por tanto despierte de su letargo y vuelva a subir el ritmo, provocando que siga trabajando a pleno rendimiento, y sigamos perdiendo peso o ganando volumen, lo que sea que estuviésemos buscando.

Obviamente, hay algunas puntualizaciones a hacer respecto al CM.

En primer lugar, y como ya he apuntado, podemos introducir ese recurso si nuestra dieta es realmente una dieta hipocalórica estricta. Y aún así, yo recomendaría introducirlo tras unos meses, no de entrada. Cuando tenemos 15, 20, 25 kilos por perder y nuestro metabolismo aún está al 100%, toda ayuda es poca, y considero que es mejor asentar esos hábitos sin la ruptura que significa, ni que sea una vez a la semana, volver a esas malas costumbres alimenticias de las que estamos intentando justamente escapar.

En segundo lugar, el CM debe servir no sólo como estímulo para nuestro metabolismo, si no también como “descanso psicológico”. Esa comida de la semana en la que no debemos estar pendiente de reglas ni de vigilar lo que comemos. ¿Tenemos una reunión familiar? ¿Salimos a comer con nuestra pareja? ¿Nos apetece simplemente darnos un “homenaje” y encargar comida mientras vemos una peli? Para todo ello, el CM es un recurso ideal y hasta necesario. Como explicaba antes, autoimponerse una dieta estricta creyendo que nunca jamás te la podrás saltar, o que cosas que te gusta comer no podrás volverlas a probar, es fracasar antes de empezar.

En tercer y último lugar, el CM no debe convertirse en una excusa para hacer toda clase de barbaridades con el justificante de que “ese día puedo“. Si, se trata de consumir calorías en cantidad, y si, se trata de un día en el que nos “premiamos” a nosotros mismos por el resto de semana (que hacer lo correcto no debería necesitar la motivación de un premio, deberías hacerlo simplemente porque es lo correcto, pero ya nos entendemos). Pero una cosa es comer cosas que habitualmente no solemos comer, y otra muy distinta es, por norma, convertir cada sábado en un festival de fritos, por ejemplo. Eso funciona si trabajas en el gimnasio de forma MUY intensa, y si no me creéis, buscad en google fotos de los CM habituales del actor Dwayne Johnson. Lo que come ese hombre en UNA sola comida serviría para alimentar a un país pequeño, pero claro, su carga de trabajo físico es inmensa, y sus objetivos, distintos al común de los mortales (ejemplo perfecto de porqué el CM sirve también en fases de definición e hipertrofia).

Yo he usado alguna vez mis CM como os he contado, encargando comida, o permitiéndome ciertos extras, pero también para comer alimentos que habitualmente me autoprohibo, como la pasta (un buen plato de pasta es tremendamente calórico), queso (más de lo mismo, raro es el queso que no está en torno a las 300 calorías cada 100 gramos, lo cual son apenas 4 o 5 lonchas normales) o aperitivos varios antes de comer acompañados de una cerveza, por ejemplo (¿os habéis parado a mirar alguna vez cuantas calorías lleva una bolsita de esas de mezcla de frutos secos que venden en cualquier super? Hacedlo, vais a alucinar).

Una vez más, se trata de aplicar el sentido común. Si tenemos un coche en buen estado, con el que habitualmente circulamos a 80 km/h, y vamos alternando tramos en que, de repente y durante un corto período de tiempo, lo ponemos a 220km/h para frenar bruscamente al cabo de poco y volver a ponerlo a 80km/h de forma repentina, nuestro coche sufre. Pues ahora imaginad que ese coche es vuestro cuerpo y el motor es vuestro organismo.

Así que ya sabéis, el CM es un gran recurso, es una forma excelente de recompensarnos por el trabajo bien hecho, pero como siempre, hay que usar la cabeza. Una vez dicho esto… ¡A disfrutar!

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